miércoles, 13 de mayo de 2009

Empezando por los delirios...


Esta mañana al levantarme e ir a vestirme, he descubierto algo: la curva que hay entre mi cadera y mi cintura estaba llorando. Pedía incesantemente que unas manos la tocaran, las tuyas, por supuesto.
Tan solo he sabido decirle que yo también te echaba de menos, y que hace dos días fueron mis labios los que pedían tus besos. La curva de mi cadera ha sabido conformarse cuando, al fin, he tomado la precipitada decisión de decirle que, no más tarde de pasados cuatro amaneceres, volverían a sentir la presión de tus manos en ella...
Ya no soy solo yo quien te echa de menos...

2 comentarios:

aLba (*) dijo...

todo lo que me forma te echa de menos,,

Eva dijo...

Cada parte de tu cuerpo ardía en su presencia... ¿cómo no echarlo de menos?