miércoles, 28 de enero de 2009

me encantan tus pantalones azules


De nuevo, como cada miércoles, has hecho que esboce una sonrisa que no cabía en mi cara.Al escuchar el sonido de mi móvil salí corriendo frenéticamente desde la cocina para abalanzarme sobre el móvil a dos manos y comprobar que, efectivamente, es tu número.Después cogí el inalámbrico y mis dedos marcaron de forma automática tu número, de memoria, sencillo y fácil. Apenas ha sonado el segundo tono y tu voz sale del auricular, como siempre, penetrante y firme preguntando. Sonrío.Sonrío abiertamente. No puedo evitarlo.Las palabras fluyen una detrás de otra, no quiero que ese ratito se acabe...Pero se acaba.Me queda el pequeño consuelo de que, no dentro de mucho, podré volver a hablar contigo, pero esta vez, mirándote a los ojos.

2 comentarios:

desahogandome dijo...

¡qué afortunados!

¡ambos!

un saludo

Dieguillo dijo...

Sí, lei el cometario en su momento, solo que no lo he contestado.

Si que me acuerdo cuando me sentaba a tu lado. Y eres con la única que tengo recuerdos con la persona que me sentaba.

Recuerdo el aula, a Esperanza, el lugar en que nos sentábamos... Recuerdo tus nueves, tus rápidas lecturas en clase, tu deberes siempre hechos...
Era agradable, lo reconozco, aunque no sé realmente de lo que hablábamos con diez u once años tú y yo...


Un beso Anabel. :)

Y sí, quizá algún día pare.