martes, 5 de enero de 2010

Regalos...


Anabel se levantó temprano el día de Reyes, como buena niña, había dormido inquieta, pensando en todas esas cosas que la esperaban a la mañana siguiente.
Recorrió el pasillo y encontró los sofás llenos de regalos. Cogió todos aquellos que llevaban su nombre y los abrió, descubriendo unas cosas que le gustaban, otras que no tanto, y un par que no le decían nada.
A pesar de ser una niña ese día, Anabel tenía 17 años, y pensó por un momento en que los regalos son muy parecidos a las personas: unos, te enamoran; otros, te gustan y los conservas; y otros no te gustan nada, solo que en lugar de cambiarlos, no los incluyes en tu vida.




Creo que serías como ese regalo que te gusta mucho, que conservas y quien sabe si en futuro pueda llegar a enamorarme...

6 comentarios:

aLba * dijo...

regalos que llegan a lo mas hondo de nosotros..

La amante bipolar dijo...

También hay regalos que no te acaban de gustar pero no te ves capaz de ir a cambiarlos. :D

Un beso!

Noviembre dijo...

Y es que las personas también son un regalo!

X dijo...

Muchos regalos no se pueden cambiar, aunque no te gusten. Porque no tienes el ticket, o por no quedar mal con el otro. :-)

La sonrisa de Hiperión dijo...

Regalos que se ofrecen y otros que vienen a comprarnos... Hay que tener cuidado con ellos.

Saludos y un abrazo enorme.

Estela dijo...

Holaaa wapaa que tal todoo??